viernes, agosto 05, 2011

"Su fisonomia parecía marcada por muchas pasiones, y, aunque la voluntad las hubiese disciplinado, quedaban los rasgos a los que alguna vez habian dado vida. El rostro expresaba sobre todo gravedad y aflicción, y los ojos miraban con tal intensidad que una ojeada bastaba para llegar al alma del interlocutor, y para leer en ella sus pensamientos mas ocultos. Y, como esa inspeccion resultaba casi intolerable, lo mas comun era que no se deseara volver a encontrar aquella mirada."

Adso describiendo a Malaquías, el bibliotecario de "El nombre de la rosa". Umberto Eco.

lunes, julio 04, 2011

"...de omnibus dubitandum est. Esta máxima no se dejaba ni enseñar ni aprender verdaderamente: pues quien pretende tener por verdadera la duda y enseñarla, procura, en realidad, el dogma."

Siempre fui tan crédula que esta frase fue casi una revolución, un fluído turbulento jugando en mi cabeza. Sin embargo, tener más dudas que certezas muchas veces me da miedo, me socava por dentro, me paraliza. Hace que me brote de impotencia cuando escucho alguna de esas oraciones presocráticas, sin fundamentos y definitivas de los demás, de los que quiero.
Desarrollar la duda no es solo una guerra contra mi misma. Estimula la imaginación, da esperanzas de innovación. No vinimos a un mundo ya completo a sobrar, a consumir, a transcurrir mediocremente porque Gauss ya inventó ese teorema, Borges ya escribió ese cuento. Ya tengo electricidad y agua caliente, no sé qué son, ni de donde vienen, pero como estoy tan cómoda en este viaje sin aceleración, qué importa. Para qué complicarse la vida pensando si mis deseos más primarios ya están satisfechos, si no tengo que adaptarme para sobrevivir. O peor, cómo darme el lujo de pensar en cuestiones intangibles cuando mis necesidades básicas peligran, o las de un desconocido tirado en la vereda, muerto de frío y de hambre. Qué soy cuando pienso al lado del caloventor mientras ese tipo está ahí. Y si estoy leyendo a Hesse, y asintiendo con la cabeza y el corazón, una hipócrita más, una cobarde.
Cuestionarlo todo nos puede costar la vida. Ser consecuentes con nuestras ideas nos puede costar la vida.
Mis héroes, mis referentes, lo son por coherentes. Porque ser consecuentes con sus ideas fue más importante que ser amados u odiados, más importante que la integridad física y que la vida.

jueves, noviembre 12, 2009


"Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más."

Madre Teresa de Calcuta

domingo, septiembre 20, 2009

La Primavera besaba


La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recorde-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
!Juventud nunca vivida
quién te volviera a soñar!

Antonio Machado

jueves, septiembre 17, 2009

"Drink wine, it’s what remains of the harvest of youth - the season of roses and wine and drunken friends. Be happy for a moment, that moment’s your life."

Omar Khayyam

domingo, septiembre 13, 2009

Farewell

Por Pablo Neruda


Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

martes, septiembre 01, 2009


LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Federico Garcia Lorca